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Villoro y Sasturain dialogaron sobre cómo la cultura popular se metió en la literatura

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El mexicano Juan Villoro y el argentino Juan Sasturain ofrecieron este sábado por la noche una charla en la Expo Guadalajara donde se desarrolla la FIL sobre la “Identidad literaria en transición”, un título que dio lugar para hablar sobre cómo se encaramó en el escenario de la literatura la cultura popular a fines de los años 60 y principios de los 70.

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Géneros como la historieta o la novela negra fueron revalorizados en un proceso histórico de cambios profundos que permitió revisar criterios obsoletos literarios y empezar a hacer visible una cultura popular, presente en el imaginario de la gente.

“En nuestros países la reivindicación de ciertos temas y de ciertas prácticas literarias que tiene que ver con la cultura de masas coincide con cierto período histórico”
Juan Sasturain En una sala repleta en la que no entraba nadie más, los dos Juanes comenzaron la charla con una jugada de Villoro: “Como el pase del Negro Enrique que le dio el famoso gol de Maradona en el 86, yo le voy a hacer el pase de gol a Sasturain”, dijo ante las risas del público.

En ese clima de informalidad se desarrolló la charla donde no podía estar ausente el fútbol, tratado de mil maneras en la obra de Sasturain, un tema tabú cuando la literatura no soñaba con incorporar determinados asuntos ajenos a la academia de letras.

“No era nada frecuente que los escritores escribieran sobre fútbol y no por eso les dejaba de gustar. Antes de que se escribiera sobre sexo no es que no pasara nada, se empezó a contar lo que pasaba debajo de las sábanas a partir de determinado momento del permiso social”, contó el célebre guionista de la historieta “Perramus”, con dibujos de Alberto Breccia.

“En nuestros países -analizó el argentino- la reivindicación de ciertos temas y de ciertas prácticas literarias que tiene que ver con la cultura de masas coincide con cierto período histórico”.

– Villoro: ¿Cuándo se da esa ruptura en que empieza a aceptar se socialmente estos temas en la literatura?

– Sasturain: Y se da a fines de los años 60, principios de los 70 y tiene que ver con una expectativa de cambio social inmediato que no necesito describirlo, que ocurrió en todo el mundo y en América.

– V: Un peso de la contracultura mucho más fuerte ¿la aceptación de lo popular?

– S: Exactamente, cuando yo me recibí en esa época la estructura de nuestro plan de estudio era muy rígido, muy académico y, entre las cosas propuestas por los estudiantes y después docentes en el período inmediatamente anterior a la dictadura militar del 76, fue revisar esos planes y analizar el concepto literario que íbamos a utilizar, ya que el vigente era muy restringido.

Todo lo que no pasaba por el libro no era literatura y todo aquello que pasaba por otros soportes no entraba en la foto. Esas cosas estaban en la memoria colectiva de la gente, el mejor lugar donde pueden estar, donde están las canciones, los argumentos de las historias…una de las batallas de esos años fue trabajar en esas zonas todos los aspectos de la cultura popular.

– V: Mencionaba Fontanarrosa que pudo ser un gran futbolista pero tuvo dos impedimentos, uno era la pierna izquierda y el otro, la derecha, aparte de eso hubiera sido sensacional.

– S: Y mucho más que eso, Juan. Es mucho más fácil ser profesor de literatura que jugar en primera división, no es una afirmación caprichosa, es la verdad.

– V: Pero las pasiones, esas las va decidiendo uno y si no puedes ser un futbolista profesional entras en la órbita del hincha que va a decidir su suerte o felicidad en los estadios y esto ha dado lugar a situaciones tragicómicas. Me parece extraordinario como alguien se organiza en función de lo que tiene que ver el fútbol en su vida.

El diálogo entre los dos escritores continuó sin parar con ejemplos varios de los libros de Sasturain y sus personajes, con la inclusión inconsciente de nombres de viejos futbolistas y la manera de vivir tan distinta la pasión futbolística en los dos países donde, según Villoro, hay “una prudente distancia” ante los resultados que contrasta con la pasión de los argentinos por el balón.

El propio escritor mexicano fue pescado por Sasturain con el nombre de un personaje -que había sido un antiguo jugador de fútbol- en su novela ganadora del Premio Herralde 2004: “Me había propuesto no escribir nada de fútbol, pero el subconsciente …cuando era chico me cautivaba el nombre de los futbolistas”, confesó sonriente.

También hubo tiempo para hablar de la historieta, “la editorial Sexto Piso esta sacando lo que ahora quizás de manera pretenciosa se llama novela gráfica y antes decíamos simplemente cómic, y tú eres un precursor con historias como Perramus, cómo armas el guión”, inquirió el mexicano.

Y, al ritmo de las preguntas, la cultura popular fue adquiriendo la solidez de los ejemplos contados por los dos en una charla descontracturada, cuya parte final estuvo dedicada al auge de la novela negra y sus implicancias en el policial americano.

“Es difícil encontrar acá un detective que consiga todo por mera deducción en lugares como México o Buenos Aires, donde la ley no existe y el tema es justamente la corrupción”, advirtió Villoro.

Y agregó: “También ha sido un cuestionamiento severo sobre la impartición de justicia y la necesidad de buscar otras maneras de ejercerlas, esto me parece un sesgo importante”.

“García Márquez que no escribía novelas policiales, pero estaba interesado por el tema del delito y la impunidad en América Latina, escribió un texto sobre Sófocles como novelista policíaco. Su Edipo Rey tiene un personaje que es el investigador, el culpable y la victima del delito, una manera extraordinaria de leer esta novela”, contó Villoro antes del cierre de la mesa.

“El colombiano dice que cualquier protagonista de una novela latinoamericana tiene estas posibilidades: investigar el delito, descubrir que tiene una participación y que eso lo convierte en víctima de la realidad. Es una enseñanza que viene de Sófocles pero además de la novela negra, una de las formas en que Juan Sasturain nos ha enseñado a leer el mundo”, finalizó el mexicano.

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