
[OPINIÓN] Newell’s: El fusible Sensini y el retorno de los espectros
Redacción 12noticias.tv
La Lepra habita hoy el territorio de la intemperie. Lo de Roberto "Boquita" Sensini no es una renuncia; es el estallido de un cristal que ya venía astillado. El hombre que llegó de la mano de Ignacio Boero —el gran armador del presente rojinegro— comprendió, con la lucidez de los que saben retirarse a tiempo, que su ciclo era ya una pieza de arqueología.
Hace apenas cuatro días, en una puesta en escena casi cinematográfica, el presidente Boero ensayaba un blindaje dialéctico: “Nunca estuvo en duda la continuidad de Roberto”. Un clásico de la política vernácula: el apoyo público es, en rigor, el preámbulo del adiós. El error de origen es de concepto: Boero, hombre de negocios y balances, parece olvidar que Newell’s no es una empresa. En el Parque no hay accionistas, hay hinchas. No hay "fatiga de materiales", hay agotamiento de la paciencia. Apostaron a Sensini, a Kudelka y a un plantel que hoy arrastra el alma por el césped, creyendo que la pasión se gestiona con un Excel desde un escritorio de Puerto Norte.
Pero la realidad, esa señora cruel que no entiende de planes de negocios, dictó sentencia: siete derrotas en diez partidos. Apenas tres puntos en un Apertura que se degute prestigios. Hoy, Newell’s mira el abismo: último en la anual, con el fantasma del descenso susurrándole al oído mientras Aldosivi le saca una cabeza de ventaja.
Sensini fue el arquitecto de una quimera: trajo a la dupla Gómez-Orsi para que duraran apenas siete suspiros. Se fueron antes del Clásico, ese rito de pasaje que el Canalla se llevó por 2-0, dejando a la deriva a una dirigencia que intentó tapar los baches con cantidad: doce refuerzos que llegaron como polizontes, con el torneo ya en marcha.
Con la salida de Sensini, el "Efecto Fusible" se completa. Boero entrega una pieza de su riñón para intentar detener la hemorragia política. Pero lo más inquietante no es el presente, sino el síntoma de una enfermedad terminal: el surgimiento de una nostalgia patológica.
Increíblemente, entre los escombros de esta crisis, hay voces que empiezan a vanagloriar la figura de Eduardo López. El "ex dictador" leproso reaparece en el discurso de algunos como una solución mágica, una señal clara de que cuando el presente es un desierto, hasta el pasado más oscuro empieza a parecer un oasis.
Habrá que ver si la dirigencia entiende que al club se lo conduce con el corazón en el tablón y no con el manual del CEO, o si prefieren que el tiempo —ese bálsamo de los mediocres— anestesie el desastre. Por ahora, en el Coloso, solo queda el silencio de los que sospechan que lo peor, tal vez, todavía no pasó.
Por Sebastián Repetto - Editor de 12noticias.tv



Rosario Central abrió un sumario y una investigación interna tras los excesos en la celebración post clásico

Privilegios en el Estado: del nepotismo familiar a los nuevos beneficios corporativos

[OPINIÓN] Newell’s: El fusible Sensini y el retorno de los espectros

Streaming con sello rosarino: La Oficina lanzó su grilla 2026 y apuesta a contenidos con identidad

Pueblo Nuevo: El cambio de circulación en Nuestra Señora de la Paz o la anatomía de un municipio que avisa por el espejo retrovisor




