El festín de los innombrables y el vaciamiento de LT3: Buenos Aires impone su silencio en el dial rosarino

 La historia de LT3 es también la historia de una frustración: la de haber pasado, durante décadas, por las manos de una saga de verdaderos innombrables. Personajes que usaron una frecuencia histórica no para hacer periodismo, sino como moneda de cambio político, escudo para otros negocios o botín personal. 
06/06/2026Redacción 12noticias.tvRedacción 12noticias.tv
Opinión (1)
Sebastián Repetto es editor de 12noticias.tv

Para entender el desastre que está pasando con LT3, la radio más antigua del interior del país, hay que mirar más allá de una simple discusión de sueldos. Lo que estamos viendo en Rosario no es un accidente; es el resultado de un centralismo feroz y de una política que permite que los medios locales sean tratados como simple mercancía de descarte.

Esta radio no es un número en una planilla. LT3 construyó la identidad y la banda de sonido de nuestras vidas. En mi caso, la memoria me lleva directo a mi viejo, Jorge Repetto, escuchándola de punta a punta: firme a la mañana y a la tarde para seguir el pulso de Evaristo Monti, y los domingos compartiendo el ritual de Musicalísimo con Ercilio Pedro Gianserra. Esa historia, arraigada en el living de miles de hogares rosarinos, es la que hoy se pretende borrar con un botón desde la Capital Federal.

Pero para llegar a este apagón, hubo un camino. La historia de LT3 es también la historia de una frustración: la de haber pasado, durante décadas, por las manos de una saga de verdaderos innombrables. Personajes que usaron una frecuencia histórica no para hacer periodismo, sino como moneda de cambio político, escudo para otros negocios o botín personal. Esas gestiones parasitarias fueron vaciando la radio poco a poco, dejándola débil y a merced del zarpazo final.

Hoy, el grupo Alpha Media aplica la receta de la impunidad: levanta toda la programación local, hecha por profesionales de acá que conocen el barro de su ciudad, y mete un cable directo para retransmitir Radio Rivadavia desde Buenos Aires. Es la soberbia del centralismo, que asume que en el interior somos mudos y que solo servimos para escuchar lo que se decide a miles de kilómetros de acá. La pregunta para la política santafesina es obligatoria: ¿vamos a seguir permitiendo que se lleven las licencias para transformarlas en simples repetidoras porteñas?

Mientras tanto, el costo de este negocio lo paga la gente. Los laburantes llevan tres meses sin cobrar un peso, les cortaron la obra social y encima les tiran sobre la mesa la amenaza de despidos y retiros voluntarios extorsivos. El Sindicato de Prensa ya plantó la denuncia y va al Ministerio de Trabajo. Pero mientras la burocracia estatal da vueltas, hay familias que ya no saben cómo pagar el alquiler. Es una vergüenza que demuestra que, para los empresarios de Buenos Aires, la comunicación es un negocio de escritorios y el interior, un territorio que prefieren mantener en silencio.

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