
La tala de las casuarinas en VGG y el dilema del desarrollo: ¿protección ambiental o espanto al inversor?
Redacción 12noticias.tv
Hay algo de impostura en esa forma tan solemne con la que solemos mirarnos a nosotros mismos, ¿no? Como si la tragedia argentina fuera una obra de teatro donde todos repetimos el mismo libreto sin alterar una coma.
Mire lo que pasa en Villa Gobernador Gálvez con las casuarinas de la calle Ecuador. Se arma la gran discusión, se rasgan las vestiduras, los inspectores salen con la sirena puesta y se habla poco menos que de una catástrofe planetaria.
Pero mientras la política local discute el arbolado urbano con fervor religioso, nadie se pregunta lo verdaderamente importante: cómo hacemos para que el que tiene que poner una plata, arriesgar capital y dar laburo no salga corriendo espantado por la burocracia.
Porque la historia se repite. ¿Cuántas veces vimos ese terreno que iba a ser un centro comercial descomunal, un polo de consumo que le iba a cambiar la cara a VGG, y terminó evaporándose? Al final, donde el mercado debió haber puesto un motor de empleo formal, quedó un predio reconvertido en templo evangélico. Con todo respeto por la fe, que cumple un rol social enorme, es la postal perfecta de nuestra incapacidad: expulsamos al inversor comercial y después nos preguntamos por qué la ciudad no arranca.
Y sin embargo, ahí están. A pesar de todo, de los impuestos voraces y de los inspectores con lupa, hay empresas que siguen apostando. Firmas como Dyscon, Allegra o Nasini son las que mueven el amperímetro, las que levantan galpones, mueven suelo y generan los puestos de trabajo que la gente necesita para llegar a fin de mes.
Pero claro, enfrente tenemos esa mirada hiperactiva que confunde el cuidado del medio ambiente con el inmovilismo. Son posturas respetuosas en abstracto, pero que chocan contra la urgencia dramática de una comarca que necesita producción.
El capital no tiene sentimentalismos; es esquivo, es prudente y busca reglas claras. Si a cada iniciativa privada la convertimos en una causa penal o en un banquillo de los acusados, el resultado es conocido: el tipo agarra sus cosas y se muda a otro municipio que entienda cómo funciona el mundo real.
La verdadera ecología social, empieza por asegurarle a una familia que el pan sobre la mesa viene del esfuerzo de un trabajo digno. Todo lo demás, lamentablemente, es literatura.


El caso Schmuck, la cruzada libertaria y la excusa perfecta para el desguace universitario

Desde que asumió Javier Milei, se perdieron más de 32.000 empresas en la Argentina

Antonella García estará en vivo en Alerta Spoiler para debatir los temas clave de Granadero Baigorria

Repetto salió al cruce por las universidades: bancó a Schmuck y expuso la estrategia del Gobierno nacional: "Arman una coartada para justificar el ajuste"

Unidad en Defensa de la Abogacía propone una agenda federal para el Consejo de la Magistratura

Pactar con el león, gobernar con el socialismo: el peligroso doble juego de Pullaro





