Cayó el sátiro de la máscara de soldar

Cayó el sátiro de la máscara de soldar

971
Compartir

De terror. Un ex convicto que salió de prisión hace siete meses fue detenido el pasado sábado en su casa de la localidad bonaerense de Ituzaingó, acusado de haber violado a varias jóvenes desde febrero de este año luego de interceptarlas en el barrio porteño de Villa Devoto, llevarlas con una máscara de soldar a su vivienda para que no vieran el trayecto, someterlas a vejámenes de todo tipo y liberarlas otra vez en la Capital Federal.

El sospechoso, cuya identidad se mantiene en reserva y tiene 61 años, estaba en libertad desde enero después de haber cumplido una condena de quince años, también por abuso.

La detención fue llevada a cabo por efectivos de la División Delitos contra la Salud de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo del comisario Ricardo García Iriarte, en el domicilio del imputado, ubicado en la calle Ayolas al 2700, en la mencionada localidad del oeste del conurbano.

Según informaron los voceros, el modus operandi del violador serial consistía en salir a la noche a recorrer la zona de Villa Devoto, donde buscaba como víctimas a chicas de entre 20 y 25 años, las amenazaba a punta de pistola y las obligaba a subir a su auto.

Luego, de acuerdo a lo que pudieron establecer los investigadores, les colocaba a las jóvenes una máscara de soldador para que no pudieran reconocer adónde eran trasladadas y las llevaba a su vivienda. Una vez en su domicilio, que se determinó que era alquilado, las llevaba a una habitación de 3 por 3 metros de dimensión y abusaba de ellas, siempre apuntándoles con un arma y bajo la amenaza de matar a sus familiares si no se sometían.

Una vez concretadas las violaciones, en un modus operandi poco habitual, otra vez volvía en su vehículo a la ciudad de Buenos Aires con sus víctimas y las liberaba.

Para llegar a identificar al violador serial, un vocero del caso explicó que fue fundamental el testimonio que brindó a los pesquisas una de las mujeres abusadas, una joven de 23 años, que pudo aportar con mayor precisión algunos datos del agresor sexual que no habían podido dar las otras víctimas.

Ella fue abusada sexualmente, luego obligada a practicarle sexo oral y también a ponerse ropa interior provista por el violador.

Comentarios

comentarios