
Del Yate de Marbella al Joystick de la Rosada: Insaurralde y Adorni, o la eterna viveza criolla
Redacción 12noticias.tv
No nos engañemos: la política argentina no se divide entre la izquierda y la derecha, ni entre los keynesianos y los austríacos. La verdadera grieta es una cuestión de formas, porque en el fondo, el negocio es idéntico. Es la eterna historia del dirigente que llega al Estado a buscar lo que el mercado jamás le hubiese pagado por su propio talento.
Por un lado, el viejo régimen nos regaló la suntuosidad del barroco bonaerense: Martín Insaurralde y Jesica Cirio. Por el otro, la revolución de la austeridad nos trajo el minimalismo digital de Manuel Adorni. Dos mundos que en las redes simulan ser galaxias distintas, pero que cuando los rascás un poquito, huelen al mismo perfume caro pagado con el dinero del contribuyente.
¿Champán en el Mediterráneo o tecnología 4K con la tuya?
Miremos los contrastes, porque el diablo está en los detalles de las declaraciones juradas —o en lo que deliberadamente se olvidaron de declarar—.
Insaurralde era el epítome de la "casta transaccional". Un hombre que construyó su poder en el conurbano y lo coronó en un yate en el Mediterráneo, rodeado de carteras de lujo, champán de mil dólares y un divorcio millonario con Jesica Cirio que dejó a los peritos contables con los ojos cuadrados. Era la ostentación impúdica; el tipo que te militaba el pobrismo desde el deck de un barco en Marbella.
Adorni vino a proponer el reverso absoluto: el purismo del funcionario que repite que el Estado es una organización criminal. Pero resulta que el abanderado de la motosierra no quería ir a Marbella; quería armarse la República Democrática de su Living. Cambió el yate por el country Indio Cuá de 250 mil dólares, y las carteras Louis Vuitton por proyectores, monitores de gaming y accesorios de computación facturados a nombre de los empleados de su secretaría.
El kirchnerismo robaba para la corona y gastaba para la tribuna de las revistas del corazón; el libertarismo evade para la Play y te lo justifica por redes sociales. Pasamos de la obscenidad de Marbella al pobrismo vip del tarjeteo corporativo. ¿Esto es el cambio, señores?
Las dos doctrinas de la impunidad: ¿Se dan cuenta?
Lo más grave de esta comparación no es el qué, sino el cómo lo justifican ante una sociedad que hace el esfuerzo todos los días.
La Doctrina Insaurralde / Cirio: "Es mi plata, la gané trabajando en la televisión, me la donó mi familia". El cinismo de la sobreactuación. Mientras el exjefe de gabinete bonaerense se escondía abajo de la alfombra, Cirio explicaba en los canales que sus millones venían de meter tres anuncios de suplementos dietarios en Instagram. Nadie les creyó, pero mantuvieron el pacto de silencio de los profesionales de la rosca.
La Doctrina Adorni: “No evadí más porque no pude”. Esto es superador. Es el cinismo de la honestidad brutal. Adorni no te niega la avivada; te la justifica ideológicamente. Te dice que sacarle un crédito a tasa cero a dos jubiladas, meter a toda la familia en el Estado (el hermano en Defensa, los parientes en los medios públicos) o tarjetear chiches electrónicos está bien porque el sistema es injusto. Convirtió la picardía en una escuela económica.
Grieta de formas, hermandad de fondos
| El Caso Insaurralde-Cirio | El Método Adorni |
| El Escenario: Yate "Bandido" en el Mediterráneo. | El Escenario: Country "Indio Cuá" y Mercado Libre. |
| El Botín Estético: Relojes de alta gama, viajes a Europa. | El Botín Estético: Monitores, joysticks, créditos subsidiados. |
| La Coartada: "Es mi trabajo en el modelaje y el sector privado". | La Coartada: "El Estado es una m... y si puedo no pagar, no pago". |
| El Daño: Le pudrió el discurso nacional y popular al PJ. | El Daño: Le dinamitó la superioridad moral a la motosierra. |
Lo lamento por el país
Al final del camino, lo que descubrimos es que la "superioridad moral" en la Argentina dura exactamente lo que tarda en vencer el pago mínimo de la tarjeta de crédito.
Insaurralde y Cirio cayeron por la filtración de un celular en un barco; Adorni tropieza por el rastro digital de sus propios consumos y sus confesiones en el Senado. Los puros de la motosierra resultaron tener el mismo apetito por los privilegios que los muchachos del bombo, solo que con menos clase para gastarla.
Game over, muchachos. Quiten el mantelito, apaguen la Play y devuelvan los proyectores. No nos tomen más el pelo. Vuelvan a comisiones.


Asuntos Internos, Capítulo 1: El boga anti obra pública volvió a aparecer junto a los audios que queman - Por el licenciado Simón Roldán (S.R.)


El teorema de Baglini en el llano: la liviandad del concejalismo y el arte de tirar piedras al techo de cristal


Gobernar es capacitar: Adrian Biyovich y un puente clave de Luis Palacios hacia el desarrollo real





