Gobernar es capacitar: Adrian Biyovich y un puente clave de Luis Palacios hacia el desarrollo real

La conducción de Luis Palacios no mira el mapa regional con el aislamiento insular tan propio del pago chico, sino que sabe tejer redes con los sectores privados más dinámicos de la provincia.
25/06/2026Redacción 12noticias.tvRedacción 12noticias.tv
Opinión (1)
Sebastián Repetto es editor de 12noticias.tv y de InfoSanlorenzo.com.ar

Mirar la política santafesina con el prisma de la inmediatez es, por estas horas, el primer error de la vieja guardia. En un contexto macroeconómico asfixiante, el cortoplacismo suele mandar y las gestiones locales quedan, con alarmante frecuencia, atrapadas en la mera administración de la urgencia. El bacheo, la asistencia inmediata, el analgésico de corto plazo que satura las cajas comunales sin mover jamás el amperímetro del desarrollo. Por eso, cuando una localidad logra romper esa inercia y levantar la mirada para ensayar un trazo de mediano plazo, el hecho merece ser analizado y destacado como un verdadero, y escaso, síntoma de madurez institucional.

Pasemos en limpio la escena: el reciente acuerdo firmado por el presidente comunal de Luis Palacios, Adrián Biyovich, con la Fundación Crucianelli. Quien intente leer esto como un simple acto administrativo o una foto protocolar de manual de campaña no entiende la sutil partida de ajedrez territorial que se está jugando. La llegada del Curso de Procesos Productivos a la localidad representa la ejecución de una visión de gestión que comprende una verdad incómoda para la demagogia tradicional: el arraigo joven no se declama en los discursos; se financia, se planifica y se gestiona con socios estratégicos de peso.

Sellar una alianza con el brazo educativo del Grupo Crucianelli —un auténtico gigante de la metalmecánica y el agro con base en Armstrong— es un enorme acierto político. Demuestra, ante todo, que la conducción de Luis Palacios no mira el mapa regional con el aislamiento insular tan propio del pago chico, sino que sabe tejer redes con los sectores privados más dinámicos de la provincia. En un departamento San Lorenzo que late al ritmo de la producción y el complejo agroexportador, preparar a los jóvenes en procesos industriales es, literalmente, darles la llave de acceso al empleo registrado formal. Una sutura precisa para una vieja herida santafesina.

Lo que verdaderamente se rescata de esta política, si se me permite la digresión, es el concepto de la "descentralización del conocimiento". Históricamente, la periferia de las grandes urbes se ha enfrentado al dilema del desarraigo obligatorio: migrar a los grandes centros urbanos para capacitarse o quedar confinados a la informalidad laboral o al empleo público como única balsa de salvación.

Llevar formación técnica de primer nivel directamente a la localidad nivela la cancha. Ofrece oportunidades reales en el propio patio de casa. Es un modelo que entiende al Estado local no como un mero distribuidor de recursos, sino como un catalizador y un facilitador que genera capital humano.

La gestión de Biyovich viene exhibiendo una partitura coherente, una arquitectura que une de manera lógica la planificación urbana, el fomento del suelo industrial y, ahora, la sofisticación de la educación técnica. En tiempos donde el empleo es la principal y más descarnada preocupación de las familias, el libreto de Luis Palacios recuerda una máxima olvidada por el populismo de cabotaje: gobernar es, antes que nada, capacitar y dotar de valor al territorio. El acuerdo con Crucianelli traza así un norte impecable en el tablero regional; una jugada que no solo define el mañana de la localidad, sino que expone, por el juego implacable de los contrastes, la preocupante inercia de los distritos vecinos, todavía atrapados en la prehistoria de la rosca menor.

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