François Ozon y Bille August exponen en San Sebastián las problemáticas sociales...

François Ozon y Bille August exponen en San Sebastián las problemáticas sociales urticantes

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El cineasta francés François Ozon y su colega danés Bille August entraron en la competencia por la Concha de Oro del Festival de San Sebastián con dos películas que ponen sobre el tapete problemáticas sociales urticantes e irresueltas en Europa y muchos lugares del mundo, como la libre elección de la identidad sexual y el derecho a la eutanasia.

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Mientras Ozon aborda el tema del travestismo y la construcción de la identidad sexual  a través del drama de un hombre que queda viudo en “Une nouvelle amie”, August expone el polémico tema de la eutanasia en “Silent Heart”, donde reúne a una familia en torno a una madre que decide poner fin a su vida al verse afectada por una enfermedad terminal.

“Es una película sobre la complejidad del deseo y la construcción de la identidad. Es verdad que posee muchos elementos provocativos, pero en realidad tenía ganas de hacer una película popular, para que llegara a la mayor cantidad de gente”, explicó el cineasta francés, que ya había ganado la Concha de Oro en 2012 con “En la casa”.

Protagonizada por Romain Duris, Anaïs Demoustier y Raphaël Personnaz, “Une nouvelle amie” se basa en la novela “Une amie qui vous veut du bien”, de Ruth Rendell, para narrar la historia –bizarra, provocativa y melodramática- de un viudo que se viste en secreto como mujer para ser a la vez madre y padre del bebé que tuvo con su esposa, recientemente fallecida.

La mejor amiga de su mujer descubre su secreto, pero lejos de escandalizarse, se convierte primero en su cómplice (van juntos de compras, lo acompaña a una discoteca gay) y, luego, cuando su travestismo se transforma en elección de vida, su relación empieza a tender a un extraño enamoramiento.

“Hay un aspecto melodramático pero también algo de comedia. Me gusta desestabilizar al espectador y juego con diferentes géneros y registros en mis películas. Por eso creo que esta es una película trans-género”, afirmó Ozon, quien además hace un cameo en el papel de un pervertido porque, según dijo, “todo el mundo dice que soy un poco perverso”.

El cineasta francés explicó que “no quería ser pedagógico, pero sí llegar a un público amplio con la complejidad de este tipo de parejas” y recordó que se sintió “muy afectado” a causa de las manifestaciones que se hicieron en Francia en contra de los derechos homosexuales: “Eso me chocó mucho, pero lo que más me chocó fue la reacción tibia del gobierno socialista”.

Sin embargo, el director de “Bajo la arena” y “8 mujeres” destacó que “no quería hacer una película ni agresiva ni violenta, sino más bien suave y tranquila que le permitiera aceptar y comprender esta problemática y necesidad de buscar la propia identidad a la mayor cantidad de personas posible”.

Ozon sostuvo que lo que le interesa al hacer una película “no es filmar cosas banales, sino cosas diferentes, no convencionales. En este caso quería ver como contar esta relación de amistad y amor entre una mujer y una travesti. Y por eso propuse distintas capas que le daban más riqueza a los vínculos entre los personajes”.

Por su parte, el danés Bille August, célebre mundialmente por su filme “Pelle el conquistador”, con el que ganó la Palma de Oro en Cannes en 1988 y el Globo de Oro y el Oscar a la Mejor Película en Lengua Extranjera en 1989, aborda en “Silent Heart” un tema tan actual y difícil como la eutanasia.

Se trata de un drama que ahonda en los secretos familiares, cuando una mujer reúne a sus hijas y a sus maridos un fin de semana para comunicarles una decisión trascendental: acabará con su vida cuando ellas vuelvan a sus hogares, antes de que empeore la enfermedad terminal que la aqueja.

El director de “Las mejores intenciones”, donde se mostró como un heredero natural de Ingmar Bergman, afirmó en conferencia de prensa que “esta historia centrada en las relaciones familiares me interesó mucho”.

“La eutanasia se abordó en muchas ocasiones en el cine danés en los últimos años. Y sin embargo, cuando recibí el guión me encantó cómo le afectaba a la familia la decisión de la madre de morir voluntariamente. Creo que mi película también tiene que ver con la cuestión de la dignidad”, agregó.

En relación a su opinión personal sobre la eutanasia, August manifestó: “Yo no he tomado una decisión sobre ella, pero sí me atrae la idea de plantear muchas preguntas a los espectadores”.

“En cuanto te empezás a preguntar si lo harías o no, surgen más y más preguntas. Eso es el arte: lanzar preguntas abiertas al espectador para que cada uno investigue y encuentre en la obra su propia respuesta”, concluyó.

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